Existe una verdad incómoda en ciberseguridad que llevamos años repitiendo en cada charla, cada informe y cada auditoría: la contraseña es el eslabón más débil de cualquier sistema. Se reutiliza, se apunta en un post-it, se filtra en cualquier brecha de cualquier servicio que nada tiene que ver con el tuyo, y a partir de ahí entra en circulación por foros donde se compra y se vende por céntimos. Por eso, en Zerolynx hemos hecho lo más coherente que podíamos hacer con nuestro propio portal de distribuidores: hemos eliminado las contraseñas. No las hemos hecho más robustas, no hemos forzado renovaciones cada 90 días, no hemos pedido mayúsculas, números y un emoji. Las hemos quitado. Y dormimos mucho mejor. El problema real con las contraseñas El panorama no es alentador. La gran mayoría de los incidentes que investigamos en clientes empiezan en el mismo sitio: una credencial filtrada, reutilizada o caída en un phishing. Y aunque tú, como distribuidor, hagas todo bien, sigues expuesto a tr...
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